Suele pensarse que la Navidad es motivo de celebración para todos, que es un tiempo en el que los amigos y las familias se reúnen para compartir el pan y los afectos, también para olvidar los problemas y angustias cotidianos. Los niños, por su lado, atendiendo a la tradición, formulan sus cartas de deseos y regalos; los padres, por el otro, buscan la manera de satisfacerlos. Para los creyentes, el nacimiento de Jesús da vida a celebraciones religiosas recreadas en la historia de una familia pobre y excluida que espera en condiciones precarias la llegada del hijo de Dios.
También hay aspectos negativos:
La Navidad se aprovecha en numerosos centros de trabajo para despedir empleados y evitar el pago de vacaciones y aguinaldos, también para terminar contratos temporales y tomar ventaja del ambiente de consumo; así, las historias se repiten. Algunas empresas lo tienen muy bien explorado, es el caso de Sandak, perteneciente a la trasnacional Bata, de capital checoslovaco-canadiense, que decidió despedir masivamente a sus trabajadores al cerrar abrupta e ilegalmente su planta en Calpulalpan, Tlaxcala, para elaborar el producto en las maquiladoras, también controladas por ellos, y obligarlos a laborar abaratando la mano de obra y precarizando al extremo sus condiciones de trabajo y vida. Esta empresa, productora de zapatos con olor a chicle para atraer la preferencia de los niños, confía en que las necesidades navideñas hagan su labor y obliguen a los trabajadores a recibir ilegales finiquitos y renunciar a su defensa colectiva.
Hecho por Lolo Suárez y Jorge

